lunes, abril 23, 2007

LA PIRATERÍA EN CHILE

No es desconocido que en Chile, la piratería forma parte de la vida diaria de millones de chilenos. No es raro toparse con comerciantes a las afueras de las estaciones de Metro, centros comerciales, o incluso en algunas galerías comerciales, con locales establecidos, que venden artículos piratas. Programas, libros, juegos, películas, Cd’s de música, todo es pirateado por estos personajes “pintorescos” de la vida diaria.

Tampoco es necesario recurrir a estos lugares nombrados anteriormente para encontrarse cara a cara con la piratería, es muy sabido que en gran parte de las oficinas chilenas circulan catálogos con películas, cd de música o juegos piratas, hasta en el poder judicial se han encontrado estos catálogos circulando.

Las consecuencias de los altos índices de piratería existentes se pueden apreciar en estudios que indican que ya en el año 2005, el 66% de los softwares instalados en los PC’s eran ilegales, aumentando las pérdidas, sólo en el concepto de softwares, a U$109 millones para el país. Otro estudio entregado a fines del 2005 por la Asociación de Distribuidores de Software indica que “una reducción de 10 puntos en la piratería en Chile podría añadir 500 millones de dólares a su economía, crear 1.600 nuevos puestos de trabajo y provocar un crecimiento de 55 millones de dólares en recaudaciones tributarias.”. Estos mismos datos nos indican cómo afectan a muchos chilenos estos altos índices de piratería, varias empresas disqueras han tenido que cerrar sus puertas, dejando a cientos de chilenos en la calle, debido a la competencia desleal que ejerce la piratería que no paga impuestos, ni derechos de autor. Las librerías también han debido sortear los problemas que significa que los libros más vendidos, aquellos que todo el mundo quiere leer y que por ende son los que generan mayores beneficios, son adquiridos en la calle a los piratas.

Como podemos ver, los efectos de la piratería son nocivos para la sociedad, y los beneficios de una disminución en la piratería son muy beneficiosos para todos los chilenos, es por esto que es urgente hacer algo al respecto, no sólo por los beneficios económicos y culturales, sino también por los beneficios a la imagen país, que se ha deteriorado enormemente debido a esta situación.

Sin duda la solución a este problema no es única, ni fácil de implementar por el costo que significaría al gobierno eliminar este problema. No basta con sólo fiscalizar, pues es sabido que quienes son detenidos, quedan en libertad luego de pagar multas insignificantes o “por falta de méritos”. La solución tiene dos aristas que deben ser ejercidas en conjunto, pues la una sin la otra no tiene el efecto deseado.

La primera arista es “la zanahoria”. Bien sabido es, que la existencia de la piratería en Chile se justifica por los altos precios que presentan los artículos originales. Los valores de los libros en Chile son altísimos debido a los altos impuestos que pagan, incluido el IVA. No es posible que en Chile los cigarros no paguen IVA y sí lo hagan los libros. Creo que la primera medida seria para combatir la piratería, es eliminar completamente todo tipo de impuestos a los que estén afectos los libros, películas, softwares, música, etc. en Chile. En resumen, en Chile se debe eliminar el impuesto a la cultura. Quien sabe algo de economía deberá tener más que claro que un bien que genera externalidades positivas no debe ser cargado con impuestos, sino más bien, debe ser subvencionado, pero esto es mucho pedir. Por el momento sólo pedimos la eliminación de los impuestos a la cultura.

Sin duda la otra arista de este combate, “el garrote”, es la fiscalización y castigar fuertemente a quienes ejercen la piratería. Las multas deben ser ejemplificadotas, no pido la cárcel pues es bien sabido que éstas están colapsadas y no considero que quién ejerce la piratería sea un verdadero peligro para la sociedad, mal que mal, no son asesinos ni violadores. Creo que la forma de combatir la piratería es a través de multas que hagan poco atractivo dedicarse a este trabajo. Que la persona que quede detenida por ejercer la piratería deba pagar por lo menos 10 veces el valor original de los bienes pirateados y en caso de no tener el dinero para pagar, que deba cancelarlo con trabajo comunitario. Quién sea sorprendido adquiriendo artículos piratas, deberá ser tratado de la misma manera que quién comercializa estos objetos.

Creo que con estas dos aristas es posible comenzar una guerra contra la piratería con la verdadera opción de ganar. Y que por fin, no sea necesario encargar libros a Argentina o Uruguay (mandar a comprar libros originales a Argentina o Uruguay, más el costo de traslado, es más barato que un libro en Chile), para acceder a la cultura que tanto le hace falta a este país.

Cristián Uribe Molina
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